San Pedro Viejo de Pichasca

Raspador lítico

En la precordillera de la Región de Coquimbo, esta gran “casa de piedra” alberga vestigios de ocupación humana de unos 10000 años de antigüedad.

Al interior de la provincia de Limarí, próximo a la quebrada del río Hurtado, está San Pedro Viejo de Pichasca, un sitio arqueológico ubicado en un alero rocoso dentro del Monumento Natural del mismo nombre. El lugar habría sido ocupado de manera sucesiva por distintos grupos cazadores-recolectores de la zona desde hace 10000 años y, ya en tiempos históricos, utilizado como refugio por arrieros y pastores. Las excavaciones que allí se han efectuado desde la década de 1940 han sacado a la luz un conjunto de artefactos que hoy, depositados en el Museo Arqueológico de La Serena, permiten comprender mejor los modos de vida de los primeros habitantes cordilleranos del norte semiárido

Décadas de investigación y nuevos hallazgos

El primero en estudiar el alero fue Jorge Iribarren junto con un equipo del Museo Arqueológico de La Serena, en 1949 y en 1963. Encontraron distintos materiales arqueológicos, como puntas de proyectil, conchas, porotos y fragmentos de cestería, que asociaron a grupos cazadores-recolectores tempranos. 

En 1968, Gonzalo Ampuero y Mario Rivera efectuaron otra serie de campañas, esta vez enfocadas en dilucidar la antigüedad de las excavaciones y sus relaciones con otros grupos culturales conocidos de la zona, como la cultura El Molle. Como resultado, establecieron cuatro capas estratigráficas ocupacionales, con datas entre los 9920 ± 110 años AP para el nivel inferior y 665 d. C. para el superior.

En los últimos años, equipos de investigación asociados a proyectos Fondecyt han realizado nuevas indagaciones, centrándose en el arte rupestre y prácticas de las antiguas comunidades de la zona. Utilizando modernas técnicas de registro y análisis, se ha podido determinar las fechas en que fueron ejecutadas las pinturas del alero y plantear interpretaciones sobre su composición y diseño. Además, el hallazgo de otros sitios de cazadores-recolectores en aleros y campamentos a cielo abierto cercanos a San Pedro Viejo ha permitido proponer patrones de asentamiento y sistemas de relaciones sociales entre estas ocupaciones.

Interpretaciones, preguntas y discusiones 

Las distintas investigaciones realizadas sobre el sitio y sus materiales han confirmado que el alero habría sido ocupado desde el Holoceno Temprano hasta tiempos históricos. Se trataría de grupos principalmente cazadores-recolectores, con circuitos de movilidad hacia la costa y el interior, según se deduce de la presencia de conchas de choro y de materias primas líticas provenientes de la cordillera de los Andes. Si bien se ha postulado que habrían establecido relaciones con otras tradiciones culturales de la zona, aún no ha sido posible dilucidar el carácter específico de estas. La presencia de restos cerámicos en estratos superiores, por ejemplo, sugiere una ocupación asociada a la cultura El Molle. 

La amplia diversidad de materiales y arte rupestre registrada en San Pedro Viejo de Pichasca ha dado pie a una serie de interpretaciones sobre el modo de vida de los antiguos cazadores-recolectores que habitaron este territorio. Hoy, son múltiples las líneas de estudio que se abren para ampliar la comprensión de los antiguos grupos del norte semiárido, sus dinámicas sociales y subsistencia. 


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Galerías

Punta de proyectil de sílice

San Pedro Viejo de Pichasca: circuitos desde la montaña

Puntas de proyectil, restos de moluscos y materiales vegetales de cazadores recolectores andinos.

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